En los últimos años, la relación comercial entre Estados Unidos y China ha pasado de la cooperación estratégica al enfrentamiento sistemático. Este conflicto, que comenzó con aranceles cruzados durante el gobierno de Donald Trump en 2018, se ha transformado en una disputa estructural por el liderazgo económico y tecnológico mundial.
🔍 ¿Qué está pasando ahora?
A mediados de 2025, las tensiones no han cesado. El gobierno de EE.UU., bajo la administración de Joe Biden, ha reforzado los controles a la exportación de semiconductores avanzados, alegando razones de seguridad nacional. China, por su parte, ha respondido restringiendo el acceso a tierras raras clave y endureciendo los controles sobre empresas extranjeras que operan en su territorio.
Además, el Congreso estadounidense ha impulsado incentivos fiscales para que empresas tecnológicas como Intel, Nvidia o Apple relocalicen parte de su producción fuera de China, favoreciendo destinos como México, India o Vietnam. Esta estrategia es conocida como “friendshoring”.
🌍 Impacto global
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el desacoplamiento comercial podría reducir el PIB mundial un 2,5 % en los próximos cinco años. Las cadenas de suministro se reconfiguran, afectando sectores como automotriz, electrónica y energía.
Según estimaciones recientes del FMI y consultoras privadas, el desacoplamiento comercial entre Estados Unidos y China podría tener efectos diferenciados según el sector económico. La siguiente infografía muestra una proyección del impacto estimado para 2025.

En América Latina, China diversifica proveedores de alimentos y minerales (soja, litio, cobre), mientras EE.UU. fortalece alianzas para limitar la influencia china en energía, telecomunicaciones e inteligencia artificial.
📈 Perspectivas a futuro
Expertos coinciden en que esta es una nueva era de competencia estructural. Más allá del comercio, se disputan el modelo de desarrollo del siglo XXI. Se prevén fricciones en áreas como chips, propiedad intelectual, datos digitales y energía verde.
Argentina y Brasil podrían beneficiarse exportando más a ambos mercados, pero deberán equilibrar intereses para evitar represalias comerciales.
El impacto de esta guerra comercial es global. Según el FMI, el desacoplamiento comercial entre ambas potencias podría reducir el PIB mundial en un 2,5 % en los próximos 5 años. Las cadenas de suministro están en proceso de reconfiguración, lo que afecta desde la producción de autos hasta los teléfonos celulares.
Los países emergentes, como los de América Latina, también sienten el efecto. Mientras China busca diversificar sus proveedores de alimentos y minerales (soja, litio, cobre), EE.UU. estrecha lazos con gobiernos aliados para frenar la influencia china en sectores estratégicos como energía, telecomunicaciones o inteligencia artificial.
💬 En resumen
- La guerra comercial EE.UU.–China se intensifica en 2025.
- La disputa se extiende a tecnología, energía y geopolítica.
- América Latina enfrenta oportunidades y riesgos.
🧠 Fuente citadas:
- Fondo Monetario Internacional (julio 2025)
- Reuters, “US-China chip war escalates again”, 22 de julio de 2025
BBC Mundo, “Guerra comercial y reconfiguración del comercio mundial”, 17 de julio de 2025
Foto de Photo By: Kaboompics.com: https://www.pexels.com/es-es/foto/festivo-goma-caucho-colorido-4386345/